Come Rain or Come Shine
A Propósito de semejante consejo de la coctelera
Yo no sé si sea el momento, pero me parece importante contar, sin tratar de esconderme tras algunos versos mediocres, que amo a alguien y que ese alguien me ama, espero que esto no quede rosadito… y…. ehhh.. si es así, mucho gusto… así soy cuando me enamoro.
Y entonces le dije por teléfono casi llorando que no daba más, que no era justo estar lejos, que yo quería caminar de la mano, darle besitos y todas esas cosas. (Muuuuy rosada... volvamos a empezar)
- No quiero seguir hablando con vos-, me dijo fuertemente. Yo, que ya había llenado de lágrimas la almohada, tapando la bocina cuando se me cortaba el aire, dejé que me escuchara sollozar, entonces un laaaargo silencio y repitió. – No quiero seguir hablando con vos, chao-. -Pará, No entiendo!! Cómo así?, qué dije? Qué pasó?-,-Me estás haciendo perder tiempo, chao-. 35min titilaban en la pantalla. Me tiré en la cama y me puse la almohada en la carota para que nadie me escuchara llorar.
Eran las 10:30pm del sábado, mis papás fuera de la ciudad, abajo mi hermano y sus amigos se habían tomado la casa, había alguien en el pasillo afuera de mi habitación, no quería que nadie golpeara borracho a decirme :¿Qué te pasa?. Entonces respiré profundo, sorbí mocos y me tomé el último vestigio de vino que quedaba en el fondo de una taza blanca que tiene mi nombre en florecitas.
Me senté a la orilla de la cama a pensar, y a pensar, ahí, despelucada, en piyama, con los cachetes rojos… no entendía nada, nada. Prendí el televisor y le entregué al zapping mis angustias. Media hora después de pasar y pasar mientras recorría palabra a palabra toda la conversación… reaccioné: -Mierda! Viene a Popayán!. Entonces le timbré, le escribí y ninguna respuesta. No pude dormir. A la 1 de la mañana sonó el celular, obviamente esperaba que fuera él, pero no, era alguien aprovechando sus condenados minutos gratis de movistar.
Me acosté con angustia, pensar que él saldría de Bogotá a las 11 de la noche… en bus, que la carretera sería peligrosa, que la guerrilla, que el clima, que la noche… o pensar que estaría en su cama, maldiciéndome por decirle de una forma horrible que me estaba cansando de estar lejos, que no podía más… que prefería no seguir.
No se a qué horas me quedé dormida.
A las 9 de la mañana del domingo, madalje, mi compañera de tesis llamó a despertarme para reunirnos, 5 minutos y volví a caer dormida. A las 10… sonó el celular, contesto desesperada, antes de hablar su voz me dice: –Por qué no me abres? estoy timbrando-.-No escucho nada, no te creo, no sos capáz-. Y entonces suena el timbre de mi casa, una y otra vez.
Cuelgo, no me importa bajar en piyama, despelucada, con los ojos hinchados a abrirle la puerta. Bajo rapidamente pensando que aún sigo dormida, que otra vez estoy soñando que lo voy a abrazar y besar y que seguramente ahora me despierto. Pero no, abro la puerta, como en el sexto piso, como la primera vez… y entonces veo nuevamente, después de cuatro largos meses sus ojos verdes, sus orejas grandes y manos hermosas que vienen corriendo hacia mí, me abraza, me carga y empieza a decirme al oído que me ama, que me ama, y yo, ahí, apretada, con unas ganas inmensas de llorar, repitiendo una y otra vez “ojalá no suene el despertador, ojalá no suene”.
Hace 10 meses no estábamos juntos, hace 4 meses que no lo veía mirarme, que no me veía mirarlo. Sólo fueron 7 horas, sólo 7… lo demás que haya pasado y vaya a pasar sólo nos importa a nosotros.
Hoy al almuerzo, en el que alguna vez fue mi bar... de las profundidades de una cajita negra Dinah Washington Cantaba
"Days may be cloudy or sunny
We’re in or we’re out of the money.
But I’ll love you always, I’m with you rain or shine
Rain or shine"


Iván dijo
Pues muy chévere... la felicito!
25 Mayo 2005 | 02:35 AM